Malos errores


Como aquel juguete que, de chico, intentabas arreglar y quedaba pésimo, resultan ser los errores. Nos atrapan entre la pared y el confín de no tener a mano una resolución, el desespero de no poder volver atrás siquiera un ínfimo segundo, con la sensación agobiante de no ver una próxima salida. Con la ceguera de querer que todo retorne a como fue, el impulso parece más grande que el problema, finalmente actuar llega a parecer una atrocidad con la noción de que un movimiento en falso te haría caer más todavía. Cuando fracasas en el intento, el arrepentimiento hace parecer mejor no continuar, la cobardía prefiere quedarse inmóvil, conforme en la comodidad de no arriesgarse, erróneamente cometemos el paso en falso tan temido. Una vez más el obstáculo de errores nos vence, nos paramos en los límites que nosotros mismos marcamos, y nos convencemos que la solución va a estar del otro lado.

1 comentario:

Alguien dijo...

muy muy muy cierto,intentar arreglar algo y que quede peoor,siempre pasa jiji
Azul♥