Es curioso que cada vez que volvemos a vernos parece que nunca hubiera cambiado nada,
 que todo sigue igual. Se cruzan las miradas, se intercambian palabras, entre
sonrisas vergonzosas se escapa una carcajada que demuestra, aunque el reloj indique lo contrario,
que los años parecen no haber pasado, y el tiempo se mantuvo siempre igual. 


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