Aestimare


Quise creer un día que todo lo que somos es todo lo que vivimos, que todo lo vivido nos transforma. En ese engaño se vuelve inevitable asumir que todo lo reprimido nos maneja aún más que lo vivido, es que somos las ganas reprimidas de ser todo lo que alguna vez no nos permitimos ser, somos la falta de valor para volver a apostar y preferir no saber el resultado, somos las ganas evidentes de volver una vez más. Somos las palabras ahorradas, los besos acumulados, los sentimientos reprimidos, los viajes que quedaron en planes, los recuerdos que en la imaginación quedaron, muertos y encerrados sin el valor para ser vividos. Somos una enorme porción de todo lo que no nos animamos a vivir, y nos atormenta con el tic tac de cada segundo.

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