Revolución


Vivió, creció y aprendio con la consciencia de que su existencia en el universo no era digna de observación, así día a día creyéndose insignificante, invisible a cualquier mirada humana, casi un Dios que podía cometer cualquier error que nunca nadie notaría, nadie llegaría tan profundo a conocer lo que se fue creando a cada instante, por tanto tiempo. Es en cada una de las cosas insignificantes que hace creyendo que nadie lo observa donde deja el alma, y es justo ahí dónde ese ser me apasiona hasta lo más profundo de mis huesos. Es cada movimiento, sus gestos, sus formas, sus expresiones cuando se revelan de forma natural de no necesitar aprobación alguna, una perfección que genera en mí un amor incomparable. Nunca consideró que alguien se desvelaría en la madrugada tan solo pensando en él, sé que simplemente creyó que había una parte de sí mismo que podría mantener oculta para siempre. También sé que creyó que podría cerrar cada pared alrededor de él, pero nada termina ahí, porque yo logré amar cada uno de sus instantes en su mayor profundidad, no pudo tomar precauciones para el amor, y me dejó entrar en su vida, dejándose amar.

No hay comentarios: