Nunca nadie me dió tanta luz


Supe en la oscuridad encontrarte como un no vidente, entre tanta gente sólo brillabas vos. Cuando tuviste que converger conmigo, con tu inmensa convicción, no dudaste ni un segundo, pero ante mi creencia de que nada era cierto, que la bondad es un cuento y el amor solo existe entre intereses, me encontré en un mundo desconocido donde tu sonrisa contaba que tenías un corazón que no cabía en este universo, el cual me necesitaba y yo a él, como cualquier adicción. Sí todavía tenía dudas, mirarte entre orgasmos mientras olvidabas por completo fingir ser alguien, terminó de vencerme. Entre ilusiones y risas, nunca pude bajar mi escudo de miedo, con esa maldita voz que todo lo arruina, recordándome que nada eran certezas, que de echo siempre todo lo arruiné, y que siquiera puedo jurarle a nadie que esto es amor, sólo que por hoy sé que no hay algo igual.

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